El crecimiento acelerado del sector de las energías renovables ha marcado un punto de inflexión en la forma en que gobiernos, empresas y comunidades abordan la generación eléctrica. Con cifras históricas y un impulso global sin precedentes, es esencial comprender los fundamentos para aprovechar al máximo esta revolución limpia.
En 2025, la inversión mundial en transición energética alcanzó los 2,3 billones de dólares, un aumento del 8% respecto al año anterior. Esta cifra superó la inversión en fósiles por 102.000 millones de dólares, consolidando un liderazgo financiero sin precedentes.
El desglose sectorial muestra:
Con una proyección de 2,9 billones de dólares anuales durante los próximos cinco años, según BNEF, la transición energética global en curso se presenta como una de las mayores oportunidades de inversión del siglo XXI.
Entre 2020 y 2026, la capacidad renovable global crecerá en un 60%, con la solar fotovoltaica liderando más del 50% de este aumento. En 2025, Estados Unidos añadió 63 GW de nueva potencia: el 52% solar, 29% baterías, 12% eólica y 7% gas.
La generación renovable superará por primera vez a las fuentes fósiles y nuclear combinadas, con 369 TWh de solar frente a los 145 TWh de 2020. En 2024, renovables y nuclear alcanzaron el 40% de la generación eléctrica mundial.
El liderazgo de la solar y eólica se combina con el auge de las baterías y las redes inteligentes. La inversión en almacenamiento alcanzó el 29% de la nueva potencia en EE.UU., consolidando la baterías y redes inteligentes como la "combinación perfecta" para garantizar estabilidad y flexibilidad.
Otras tecnologías emergentes incluyen hidrógeno (7.300 millones USD), nuclear avanzada (36.000 millones USD) y centros de datos (0,5 billones USD) para soportar la digitalización y la inteligencia artificial.
La Unión Europea, a través del Green Deal, movilizó más de 275.000 millones de dólares en dos años y proyecta inversiones en infraestructuras renovables de 1,3 billones de euros para 2030. En España, la planificación contempla más de 70 GW fotovoltaicos y asignaciones de 368 millones para eficiencia y 312 millones para renovables.
Los marcos de apoyo, como contratos de diferencia, incentivos fiscales y mecanismos de mercado, son esenciales para generar confianza. Sin ellos, los proyectos corren el riesgo de convertirse en modelos maduros bajo riesgo o activos varados.
Con la caída continua de costes y la creciente demanda de electrificación, la inversión en renovables se presenta como una apuesta sólida, resistente a ciclos económicos y vinculada a la transición verde.
Identificar y mitigar estos riesgos es tan importante como reconocer las oportunidades a largo plazo que ofrece este mercado en expansión.
Con proyecciones que sitúan las renovables en el 20% del consumo final de energía para 2030 y una media de 2,9 billones USD de inversión anual, el panorama para 2026 se vislumbra brillante. España, Europa, EE.UU., China e India liderarán este salto, impulsando la energía asequible y resiliente que demanda el siglo XXI.
Al combinar visión de largo plazo, análisis riguroso y un compromiso real con la sostenibilidad, inversores y gestores pueden convertirse en protagonistas de la mayor transformación energética de la historia.
Referencias