En un entorno marcado por la interconexión y la complejidad geopolítica, la Inversión Extranjera Directa (IED) emerge como un catalizador fundamental del progreso. Los datos de 2025 revelan un aumento global del 14%, alcanzando los $1.6 billones, aunque la actividad real muestra señales de fragilidad. Este artículo ofrece un recorrido detallado para comprender estas tendencias y propone estrategias prácticas para inversores y países anfitriones.
El incremento del 14% en 2025 estuvo impulsado en gran parte por flujos que transitaron a través de centros financieros globales clave como Reino Unido, Luxemburgo, Suiza e Irlanda, sumando más de $140.000 millones. Al descontar las variaciones de IED indirecta, el aumento real se moderó al 5%.
La naturaleza dual de este crecimiento refleja, por un lado, operaciones financieras de alto valor y, por otro, una demanda productiva que aún no recupera plenamente su impulso. El segmento de fusiones y adquisiciones (M&A) experimentó altibajos: a nivel global las transacciones descendieron, mientras que en Europa alcanzaron cifras récord.
Las economías desarrolladas lideraron con $728.000 millones, un alza del 43%. La Unión Europea fue protagonista: ejemplos emblemáticos incluyen la adquisición de Schenker AG por DSV-Denmark por $15.8 mil millones y la compra de Covestro por ADNOC-UAE por $14.3 mil millones.
En Norteamérica, Estados Unidos, principal receptor mundial, registró un leve aumento del 2%, aunque el valor de M&A cayó 22% hasta $132.000 millones. En América Latina, Brasil mantuvo niveles elevados gracias a proyectos de renovables, y México mostró un repunte alentador en manufactura.
Este cuadro sintetiza la concentración de capital en regiones consolidadas y el surgimiento de beneficiarios atípicos que aprovechan nichos especializados.
La tecnología y la Revolución de la Inteligencia Artificial marcan el pulso de la IED. Las inversiones en semiconductores crecieron 35% y los centros de datos absorbieron recursos de alta escala, configurando un ciclo de superinversión multianual.
En energías renovables, aunque los anuncios de proyectos greenfield bajaron un 16%, el valor de los activos en marcha sigue siendo elevado. La transición hacia un modelo bajo en carbono impulsa la demanda de infraestructuras solares, eólicas y de hidrógeno verde.
Los sectores de bienes expuestos a aranceles, como textiles, electrónica y maquinaria, experimentaron un descenso del 25% en nuevos proyectos. La fragmentación geoeconómica refuerza la importancia de cadenas de suministro resilientes y diversificadas.
La agenda ESG se amplía: se proyecta una inversión de $9 billones en adaptación y resiliencia hasta 2050, y los acuerdos de COP30 buscan triplicar la financiación de adaptación para 2035.
El desempeño de la IED en 2026 dependerá de la evolución de la inflación y los tipos de interés, así como de la volatilidad geopolítica. Un ablandamiento en los costos de financiamiento podría reactivar proyectos de M&A y greenfield, pero el riesgo de conflictos y barreras comerciales persiste.
Los informes de firmas líderes proyectan temáticas clave: Morgan Stanley apunta a la difusión de tecnología de vanguardia y los desafíos de un mundo multipolar; Franklin Templeton ve oportunidades en mercados emergentes de deuda y equidad; Columbia Threadneedle enfatiza la selectividad por fundamentos.
Para los gobiernos, resulta esencial ofrecer incentivos claros, agilizar procesos de aprobación y fortalecer instituciones. Un entorno atractivo genera empleos de calidad y multiplica los efectos positivos de la IED.
Nos encontramos ante una coyuntura histórica: la inversión global ya no se limita a capital financiero, sino que impulsa innovación, sostenibilidad y prosperidad compartida. Los actores que se adapten con visión, colaboren con socios globales y prioricen el impacto social podrán romper definitivamente barreras y forjar un desarrollo inclusivo.
Cada flujo de inversión es un puente entre economías, culturas y conocimientos. Ahora es el momento de apostar por estrategias audaces y responsables, conscientes de que el verdadero valor reside en la transformación positiva que generamos juntos.
Referencias