Las métricas ESG se han convertido en el corazón de una nueva ola de inversiones que buscan balancear la rentabilidad con el impacto positivo. Este artículo explora su potencial y ofrece herramientas prácticas para integrarlas con éxito en tu estrategia.
Las métricas ESG son indicadores medibles que evalúan el desempeño ambiental, social y de gobernanza de una organización. Surgieron para traducir datos de sostenibilidad en información trazable, comparable y útil que oriente la toma de decisiones financieras.
En el ámbito de la inversión socialmente responsable (ISR), se combina la rentabilidad tradicional con criterios ESG, generando una doble rentabilidad: financiera y social. El marco ESG+F añade un énfasis explícito en el componente financiero, reforzando la evaluación conjunta de sostenibilidad y rendimiento.
Al adoptar estos criterios, las empresas logran mayor productividad de recursos y márgenes operativos más sólidos, a la vez que atraen a inversionistas comprometidos con un futuro sostenible.
Cada sector prioriza diferentes indicadores, pero existen métricas clave reconocidas por marcos globales como TCFD y el GHG Protocol. A continuación, un resumen práctico:
La identificación de temas materiales mediante un enfoque de doble materialidad permite focalizar esfuerzos donde el impacto y la exposición financiera son mayores.
Existen dos enfoques predominantes:
Hoy, las estrategias avanzan hacia análisis más sofisticados que combinan ambas perspectivas. Por ejemplo:
Estudios recientes demuestran que los fondos ESG superan a sus pares tradicionales, con rendimientos ligeramente superiores y menores niveles de volatilidad. En 2020, fondos socialmente responsables ofrecieron menor costo operativo y retornos competitivos (ESMA).
En España, los fondos sostenibles registraron un patrimonio de 146.964 millones de euros en 2024, un aumento del 24,3% respecto al año anterior. Destacan:
El activo bajo criterios MSCI ESG creció de menos de 8.000 millones en 2017 a más de 93.000 millones en 2020, reflejando el auge global de estas estrategias.
Las organizaciones enfrentan un entorno regulatorio dinámico:
Reportar con transparencia y rigurosidad fortalece la confianza de inversores y comunidades, y anticipa futuros requisitos legales.
Para integrar métricas ESG de manera efectiva, te recomendamos seguir estos pasos clave:
La mejora continua y el diálogo con stakeholders permiten ajustar el rumbo y maximizar el valor creado.
Adoptar métricas ESG no es solo una tendencia, sino un compromiso con un modelo de negocio más justo y resiliente. Al integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza, las organizaciones no solo protegen su reputación y reducen riesgos, sino que también construyen las bases de un crecimiento sostenible a largo plazo. De ti depende transformar la información en acción y dirigir tus decisiones hacia un futuro donde la rentabilidad y la responsabilidad vayan de la mano.
Referencias